7 atardeceres para despedir el día frente al mar, a pocos minutos del Hotel Boutique Villa del Marqués

Estos miradores "mágicos" te permitirán disfrutar al máximo del final del día

08/08/2026

Si estás buscando un plan especial al final del día, estos rincones del Bajo Nalón te regalarán algunas de las puestas de sol más bonitas de la costa asturiana.

Hay quien dice que los mejores recuerdos de un viaje se crean cuando el día está a punto de terminar. En el Bajo Nalón, el atardecer transforma el paisaje: la luz se vuelve más cálida, el mar refleja tonos dorados y los acantilados muestran una belleza aún más espectacular. Desde el Hotel Boutique Villa del Marqués, todos estos lugares se encuentran a pocos minutos y son perfectos para completar una jornada de playa, senderismo o turismo. 

1. Mirador del Espíritu Santo

Considerado uno de los miradores más emblemáticos de Asturias, ofrece una panorámica privilegiada de la Playa del Aguilar, los acantilados y el mar Cantábrico. Además de su belleza natural, este lugar tiene un importante valor histórico, ya que durante siglos fue un punto estratégico para la vigilancia de la costa. Al caer la tarde, la luz baña los acantilados creando un paisaje que invita a detenerse y disfrutar del momento.

2. Mirador de la Atalaya

Situado en la conocida Senda Costera de los Miradores, este balcón natural permite contemplar la costa desde una perspectiva diferente. Es un lugar muy tranquilo, rodeado de vegetación y con unas vistas abiertas al mar que resultan especialmente bonitas cuando el sol comienza a descender. Si te gusta caminar, puedes llegar hasta él recorriendo parte de la senda y descubrir algunos de los paisajes más característicos de Muros de Nalón.

3. Mirador de los Glayos

Es uno de esos lugares que sorprenden incluso a quienes conocen bien la zona. Desde aquí se observan los impresionantes acantilados del litoral, la Isla de la Deva y buena parte de la costa occidental asturiana. La tranquilidad del entorno hace que sea un lugar ideal para sentarse unos minutos, contemplar el paisaje y disfrutar del sonido del mar mientras el cielo cambia de color.

4. Cabo Vidio

A unos 20 minutos de Muros de Nalón se encuentra uno de los paisajes más espectaculares de toda la costa asturiana. El faro de Cabo Vidio se alza sobre acantilados de casi 80 metros de altura, ofreciendo una panorámica inmensa del mar Cantábrico. En los días despejados es posible divisar desde el Cabo Peñas hasta la desembocadura del Nalón. Al atardecer, el cielo se tiñe de tonos anaranjados mientras el sol se esconde tras el horizonte, convirtiendo este lugar en uno de los favoritos de fotógrafos y amantes de la naturaleza. Si buscas una puesta de sol inolvidable, este rincón no puede faltar en tu ruta.

6. Mirador de Monteagudo

Situado en el concejo de Soto del Barco, este mirador ofrece una de las vistas más completas de la desembocadura del Nalón y del litoral del Bajo Nalón. Desde este punto se aprecia cómo el río se encuentra con el Cantábrico, creando un paisaje único que cambia de color con la puesta de sol. Es un rincón poco masificado que merece la pena descubrir.

7. Cabo Peñas

Aunque se encuentra a unos 45 minutos de Muros de Nalón, merece completamente la visita. Es el punto más septentrional de Asturias y uno de los cabos más impresionantes del norte de España. Desde el faro y los senderos que recorren los acantilados se disfruta de una vista de 360 grados sobre el Cantábrico. Cuando el día termina, la inmensidad del paisaje y el sonido del mar crean un ambiente difícil de olvidar. Además, el Centro de Interpretación del Medio Marino permite conocer mejor la riqueza natural de este enclave antes o después del paseo. 

Cada uno de estos lugares ofrece una perspectiva diferente del litoral asturiano, pero todos comparten algo en común: la calma, la belleza del paisaje y la sensación de estar disfrutando de uno de los rincones más especiales de Asturias. Son miradores mágicos que forman parte de la costa asturiana.

Si te alojas en el Hotel Boutique Villa del Marqués, te animamos a reservar una tarde para descubrir alguno de estos miradores. Porque, a veces, el mejor plan de un viaje consiste simplemente en sentarse, mirar al horizonte y dejar que el sol se despida del día.

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